Mi historia por Carolina Vidales

¿Tienes un cuarto lleno de desorden? Cada día se acumula más y no sabes por dónde empezar? 

Si la respuesta es sí, quiero contarte que no eres la única, más de las personas que te imaginas hemos pasado por esto. Pero más allá de reconocer el desorden, es entender por qué tenemos ese cuarto lleno de caos y por qué no hemos podido hacer nada al respecto. 

Pues bien, acá te cuento como fue mi historia de transformación, y como el entender que mis miedos se estaban reflejando en ese desorden, cambió mi vida y mi hogar. 

Te pongo en contexto de mi situación: Ya había pasado un año de haberme mudado a ese departamento, y para ese momento ya todo el departamento estaba organizado y se sentía agradable, excepto por la habitación auxiliar/habitación de visita, en donde había hecho un intento no tan fructífero de decorar con algunos elementos para que el hijo de mi esposo (Facundo), que aunque no vive con nosotros, se sintiera parte de la nueva casa y de la familia. Lo que hice para lograr ese objetivo, fue incluir en la decoración algunos cojines de Avengers y cuadros de colores llamativos para que se viera más infantil y reflejara su gusto. Pero eso no fue suficiente para lograr que la habitación cumpliera su cometido, poco a poco se fue llenando de las cosas que no sabíamos dónde colocar, o de las cosas que tienen el típico “mañana lo pongo en su lugar”. 

Cuando comencé mi certificación para convertirme en una House-Coach, me pidieron que interviniera un espacio de mi casa y decidí escoger justamente ese dormitorio. El lugar del desorden y con múltiples propósitos ninguno cumplido. Cuando Kirsten me hizo la sesión de House-Coaching fue revelador para mi ver que en todo ese desorden estaba reflejando mis mayores miedos e inseguridades, incluso estaba descuidando las necesidades funcionales básicas que teníamos mi esposo y yo, de tener una oficina en casa, una habitación funcional con bastante almacenamiento y que sirviera para hospedar visita.  Ese espacio me estaba recordando inconscientemente un pasado no muy agradable para mi y por eso no sabía cómo afrontarlo. 

Yo soy Hija de padres separados, mi papá aunque estuvo siempre pendiente de mí nunca había vivido con él y nuestra relación no era tan cercana. A los 14 años por diferentes circunstancias, me fuí a vivir con él, su esposa y su hijo. Aunque sé que con el mayor amor mi papá me recibió, lamentablemente la casa no ayudaba a hacerme sentir que hacía parte de la familia, ni la arquitectura, ni la decoración de la casa me involucraron de alguna forma, mi cuarto quedaba retirado de los demás y no habían fotos mías o algo que me hiciera sentir que hacía realmente parte de la familia. 

Entonces en mi proceso de armar mi nuevo hogar, quise que Facundo no sintiera lo que yo sentí, quise que se sintiera involucrado y que sintiera que realmente es importante para nosotros y que tenía un lugar para él cuando quisiera quedarse.

Al darme cuenta que ese era mi miedo, y afrontarlo, pude darle la vuelta y perdonar. Liberé literalmente mi creatividad que estaba completamente bloqueada, aún siendo diseñadora. Con esa liberación todas las ideas comenzaron a surgir de forma natural y sin temores. Logré resolver todas las necesidades que teníamos con el espacio, reflejando a todos los integrantes de la familia de una forma natural y amorosa. El proceso me permitió afrontar mi vulnerabilidad, me permitió reconocer que no hay nada perfecto, que no hay familias perfectas y que al yo entender cómo me sentía en una casa que no me involucraba, ahora me permitiría perdonar logrando lo que yo siempre quise para mí.

Hasta ese momento Facundo no se había quedado nunca a dormir, después de este proceso Facundo ya se queda en casa y cuando tiene que irse no quiere. ¡Hasta antes de este proceso yo no quería tener hijos y ahora es nuestro proyecto de vida!. 

ANTES

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DESPÚES

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